MAL COMIENZO... BUEN FINAL

martes, 2 de junio de 2009


Dìa confuso de emociones màs que enredosas.

Por un lado la tristeza de recordar, una vez màs, còmo el càncer le ganò la guerra a mi gran hèroe personal. Còmo, poco a poco, lo fue consumiendo en un dolor enorme que, dìa tras dìa, me desesperaba, es ese dolor de preferir una aguja diaria en el corazòn a ver sufrir de esa manera a un ser tan amado y respetado como lo fue mi padre.

Un ser tan puro, sabio... que inspiraba un respeto eterno de tan solo estar frente suyo, pero que emanaba un amor y ternura increìbles. Ese tipo de personajes que rara vez se lo puede topar en la calle.

Hoy recordè eso, entre tantas cosas, el respeto que le presentaron decenas de personas el dìa de su funeral, el dolor ajeno de tantos que fueron a rendirle sus condolencias a la familia, gente que en mi vida habìa visto con palabras como: "...su padre me dio empleo cuando no tenìa dinero para ayudar a mi familia...", "...tu papi me ayudò cuando necesitè la ayuda que nadie me dio...", "...su sabidurìa me ayudò cuando nadie quizo hacerlo...", "...èl confiò en mi..." y asì, mucha gente pasò frente mio y de mi familia diciendo tanto que me dio un mareo de dolor agradecido.

Agradecì cada palabra porque vino a apoyar el orgullo que sentìa por èl, ratificaron todas mis expectativas, mis creencias de que mi padre era un ser muy distinto al resto.

Todos estos recuerdos se me vinieron encima, justo en una semana que da comienzo a un mes que no me es agradable, para nada.

Hoy fui a visitar su tumba y, como siempre, el llanto me brotò de la nada, las làgrimas me salieron de tan adentro que no podìa dejarlas pasar. Nunca lloro, no me gusta, màs que nada porque odio ser dèbil, pero hoy, necesitaba dejarlas afuera, no puedo ser orgulloso con el dolor por un ser tan especial.

En la tarde, sentado ahì, muerto de frìo, por el pasto hùmedo, mirè nuevamente al cielo y observè ese sol tardecino, hoy doloroso, de color càlido que cae de a poco; la pena fue pasando y recobrè los sentidos, debìa ser justo y recobrar la paz, en su memoria, por sus enseñanzas, la lògica fue su fuerte y gran aporte y se que, desde donde estè, està esperando que ese actuar traiga mi beneficio y esa lògica indicaba que no debìa sufrir cuando èl està, permanentemente, a mi lado.

Y acà estoy, recordando este dìa, su memoria, mis dolores, las penas de mi madre y hermanos, el dolor de tantos que lo han recordado estos dìas y volvì a verme a mi mismo.

Me observo nuevamente y giro la cabeza mirando a mi derecha; tratè de ser justo, de devolver esa confianza que me dieron, por eso estuvo a mi lado esta tarde, porque debìa hacerlo. Y como podìa pagar el detalle de entregarme, en su tiempo, la confianza de ver a su familia?? no podìa hacer otra cosa que regalar lo ùnico 100% mìo, la confianza de mostrar donde reposa el mayor de mis tesoros, la memoria del màs grande de mis imàgenes personales. Debìa estar conmigo en este momento tan privado al que nadie, nunca, tuvo acceso. Y no me arrepiento, al contrario.

No puedo negarlo, me calmò muchìsimo, su cercanìa me dio el consuelo que necesitaba, extraño eso, su silencio infinito de nunca decir nada pero, aùn asì, empujarme a seguir adelante; hoy sentì eso, el apoyo de "solo estar" y apuntalar mis hombros para seguir caminando.

Dìa extraño, comenzò mal pero terminò lo mejor que se pudo, mirando una silueta bajita, subiendo escaleras.

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