ALGODON DE DULCE

lunes, 20 de octubre de 2008


La señora Isabel es regordeta, las mejillas estàn pobladas de pecas y cuando se rie su carcajada es sonora y... MUY SONORA!!!

Cuando salgo a la calle ella ya està trabajando de hace horas, supongo que duerme muy poco, busca los periòdicos y revistas que venderà en su kiosko, llega a barrer alrededor para que todo estè limpio y coloca agua en los baldes en los que ofrece sus flores frescas.

Las bancas que estàn frente a su kiosko son las mejores de la plazoleta, ahì no llega el sol directo, corre brisa, la que trae el aroma de las flores y me deja observar a la gente que compra en su kiosko.

A diario era un "BUENAS TARDES" y nada màs; supe que se llamaba Isabel porque todo el mundo la conoce. Su kiosko es famoso: vende periòdicos y revistas, maravillosos girasoles amarillo flùor y flores frescas que dejan muy buen aroma, al lado de su local ella misma colocò sillas para que la gente se siente a leer tranquila; eso la transforma en algo asì como "El Pilucho" que està en el Estadio Nacional, pero del condominio... es comùn oìr "juntèmonos donde 'oña' Isabel".

Ahora nos hablamos, y orgullosa me mostrò su adquisiciòn: un carrito de algodones de dulce, es como de cuentos, ruedas doradas y pintado en un color rosado chillòn. Me sentè como siempre, con mi libro en mano, se sentò a mi lado, para regalarme un algodòn, sonriò, como de costumbre: "... te veo todos los dìas y siempre le comento a mi viejo, este flaco sonreirà de vez en cuando?? sentado, de negro, leyendo... si parece cabro gòtico... siempre depresivo..."

Increìble, que ella se de cuenta que estoy triste, al menos pensar en que alguien sì me observa es reconfortante; què me preocupa?? lo que estoy proyectando, oscuridad... pero verme como los girasoles de doña Isabel no me tinca, prefiero la sombra, prefiero lo negro, por ahora es mejor asì.



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